¿Acaso somos lo que comemos? Sí, definitivamente. La alimentación es una de las partes más esenciales de nuestro día a día, todos esos alimentos que ingerimos en nuestro cuerpo a largo plazo dejan secuelas ya sean positivas o negativas.

En los últimos años hemos evidenciado un crecimiento significativo de las personas interesadas en adoptar hábitos saludables en sí mismos. Sin embargo, siempre hay una resistencia a asimilar una alimentación saludable y a cambiar la forma en la que consumimos. Nos hemos acostumbrado a pensar que la comida saludable difícilmente puede ser deliciosa. Este no es el caso.

Este pensamiento se vuelve un problema más grande considerando la saturación de comidas ultra procesadas, con altos niveles de azúcares, saborizantes artificiales y conservantes. La realidad es que preparar almuerzos saludables solo requiere que nos alejemos un poco de las comidas ultra procesadas, esas cosas que nuestro cuerpo no está preparado para consumir en exceso.

Comer de formas más sanas solo nos puede traer beneficios para nuestra salud y para la relación que tenemos con nuestro cuerpo, aquí te revelamos algunos:

 

Mejora los niveles de energía y tu estado de ánimo

Resolver acertijos no es lo único que mantiene nuestro cerebro rápido y lleno de ideas, implementar almuerzos saludables en nuestra dieta tiene grandes efectos en el cerebro. La glucosa es la sustancia que más necesita tu cerebro para funcionar correctamente, se obtiene por medio de los carbohidratos. No te dejes llevar por esas dietas que te dicen que los carbohidratos son malos y engordan, ¡así no es!, el truco está en los tipos de carbohidratos.

 

 

Comer carbohidratos saludables como lo son los cereales, frutas, vegetales y legumbres, te dan energía de forma regulada por largos periodos de tiempo. Te sentirás saciado por más tiempo, lo que afectará positivamente tu estado de ánimo y tu concentración en el día a día.

 

Reduce el riesgo de padecer enfermedades

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, desde 1975 los casos de obesidad se han triplicado en parte debido a un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y gastadas, generando problemas cardíacos. Esto puede deberse a que a nuestra dieta se agregaron productos que nuestro cuerpo no estaba preparado para recibir.

Reducir el consumo de estos productos ultra procesados y volver a una dieta balanceada puede ser suficiente para reducir el riesgo de sufrir estás enfermedades. Una dieta rica en nutrientes y vitaminas mantiene todos los órganos de tu cuerpo funcionando como se debe. Por lo tanto, no tendrá deficiencias y le resultará fácil mantenerse en buena forma.

 

Mejora la apariencia la piel

Tal vez un infravalorado tip de belleza es el hecho de que comer sano mejora nuestra apariencia física. De hecho, se ha demostrado que comer alimentos no saludables promueve el rápido envejecimiento de la piel. Por supuesto, aunque otros factores como las hormonas y la genética pueden jugar un papel importante, comer sano mantiene nuestro cuerpo funcionando correctamente. Por lo tanto, nuestra dieta le da las herramientas a nuestro organismo para eliminar las toxinas que se manifiestan en la piel.

 

¿Cómo preparar almuerzos saludables y no morir en el intento?

¡Listo! Ya sabemos algunos de los beneficios de tomar mejores decisiones con respecto a nuestra alimentación. Entonces, ¿cuál es el paso a seguir para preparar almuerzos saludables?

  1. Reduce el consumo de azúcar refinada y harinas procesadas como la harina de trigo, avena y maíz. Estos ingredientes no tienen ningún tipo de nutriente o beneficio para tu cuerpo, la realidad es que solo pueden traer futuros problemas de salud, sobre todo si se trata del consumo excesivo.Esta sustancia desestabiliza tu organismo y lo hace incapaz de cumplir otras funciones. Para esto te recomendamos bajar las cantidades de azúcar que aplicas a tus bebidas, dejar las bebidas azucaradas y reemplazar tu endulzante por endulzantes naturales como la stevia.
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  3. Lee las etiquetas de los productos. Lo cierto es que a veces no sabemos lo que estamos introduciendo a nuestro organismo. Leer los ingredientes de lo que compramos es un paso adecuado para ser más conscientes de lo que comemos.Otro tip, los ingredientes de un producto suelen estar organizados de forma que el primer ingrediente es lo que más contiene. Por ejemplo, si ves que el primer ingrediente en un producto es azúcar, debes tener en cuenta que mayor parte del producto puede estar conformado por esta sustancia. Esto te puede servir a la hora de hacer tus compras.

     

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  5. Reduce el consumo de frituras. Los aceites que se usan para freír son aceites vegetales. Estos aceites no resisten altas temperaturas, por lo tanto, se oxidan y queman con facilidad, por lo que terminamos consumiendo una cantidad considerable de tóxicos dañinos para el organismo.
     
    Por supuesto, hay formas de consumir eso que tanto nos gusta de forma más saludable. Tal vez hayas escuchado hablar de las freidoras de aire, este electrodoméstico te permite freír sin aceite o con cantidades muy bajas. Invertir en este tipo de electrodomésticos puede ser una gran decisión para tu salud mientras sigues disfrutando los sabores de tus comidas favoritas.
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  7. ¡Perdamos el miedo a las verduras! Las verduras tienen una alta cantidad de fibras y minerales, estos sacian el apetito por largo tiempo y mantienen tu cuerpo en buenas condiciones. Las verduras son una parte importante de los almuerzos saludables, puedes introducir poco a poco las verduras en tus comidas. Por ejemplo, puedes combinarlas con tu plato favorito; elige una verdura específica y encuentra distintas formas de prepararla.
     
    Los hábitos, tanto los buenos como los malos se basan en la repetición, introduce siquiera una verdura de forma constante a tu almuerzo y empezarás a ver que comer verduras trae muchos beneficios y cero desventajas.
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  9. Lo más importante, tómalo con calma. Te invitamos a que todas estás recomendaciones las apliques de a poco, cambios repentinos de hábitos son más difíciles de mantener si se buscan hacer de un día para otro. Por ejemplo, si te propones un día, “voy a renunciar completamente al azúcar” y la consumes a la semana, la sensación de culpa te hará pensar que has “fallado”.
     
    Lo cierto es que un cambio de hábitos debe tener cierta flexibilidad, puedes proponerte comer ciertas cosas no tan saludables dos veces a la semana y comer sano el resto de días. A medida que pasa el tiempo, te darás cuenta que comer sano te da una sensación de bienestar que no encuentras en otras comidas y de a poco verás cómo tus hábitos cambian. Recuerda, la idea es sentirse bien mental y físicamente.

Esperamos que esta información y consejos hayan resultado útiles en tu búsqueda de vivir de forma más plena y balanceada. Si quieres comenzar, ahora te contamos que en nuestro blog puedes encontrar ebooks con recetas saludables y deliciosas para preparar en tu cocina.